Unos nacen con mucho amor sobre todas las cosas, por lo que es fácil darlo a manos llenas; otros nacen con la envidia viviendo en simbiosis con el amor, hasta que lo fagocita y, el resultado es un egoísmo insano que lo único que trae consigo es dolor para las personas del entorno.
En mi caso nací con mucho amor y exenta de envidia (bueno, cuando tengo el pelo corto, me encantaría tenerlo largo y, al igual que mi madre, cuando veo una melena bien cuidada, me dan ganas de dejarlo crecer, claro que en verano con el calor, se me pasan las ganas de melena y, por lo tanto, la envidia) y todos mis seres queridos se encargaron de que creciera en cantidad y en calidad.
He recibido mucho amor a lo largo de mi vida; también odio y envidia, pero prefiero quedarme con lo primero. Tanto he recibido y, con tanta facilidad me lo han dado que me resulta fácil hacer lo mismo. Hay personas en mi entorno que me consideran tonta y, se aprovechan de mi, hasta que llegamos al punto en que se me acaba la tontería y, claro, cuando eso ocurre les sorprende mucho; incluso se ofenden...
Esta soy yo, con mi vestido de "ventanitas", mi pobre madre estuvo descosiendo y cosiendo el bajo hasta que ya fue imposible; ¡qué disgusto!; es que los niños van y crecen y, entonces, yo era una niña.


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