jueves, 29 de agosto de 2013

UNA GOTA DE AMOR LLAMADA "SER PADRES"

SER PADRES

No se ni por donde empezar. Mi experiencia empezó con una relación muy especial que empezó mal (nos teníamos mucha manía) y que terminó bruscamente el día 14 de diciembre de 2.007; se fue sin permiso. De ese amor que nos tuvimos Jorge y yo y que, aún le sigo teniendo, nació Stella del Pilar, la misma que hace unos días me comentaba que aún no había escrito ninguna gota de amor con su nombre, pero es que sinceramente tanto la suya como la de Jorge, son las que más me cuesta escribir; la de Jorge porque me duele el alma y la suya, porque aún se está escribiendo y, ahora estamos con los 18 años, edad de rebeldía y capaz de sorprender de un segundo al siguiente.

No nos damos cuenta cuando somos padres del inmenso daño que podemos hacer a nuestros hijos si no sabemos quererlos y educarlos a la vez. Yo procuro seguir el ejemplo de mis padres, ya que ahora debo ejercer de madre y padre; cuando estaba Jorge era más fácil, ya sabéis "poli bueno, poli malo" y, nos turnábamos; pero ahora, en los peores años de cualquier chico, estoy "sola ante el peligro". Sinceramente, me es difícil hablar con ella o, me es tremendamente fácil; una sinrazón, vamos. Porque la edad del pavo es tremenda, todos la hemos pasado, nos creemos dueños y poseedores de la verdad absoluta, grave error. Bien es cierto, que yo era más dócil, pero no todos somos iguales. Así que he tomado la difícil decisión de dejar que se estampe, como nos ha pasado a todos y, estar aquí para recoger los pedazos. Me gustaría que no fuese así, porque como es lógico con el paso de los años la experiencia te hace ver mucho más lejos, sobre todo porque ya hemos pasado por ello, pero estoy cansada de que se pongan en mi boca palabras que ni siquiera he pensado. Así que esperemos que la edad del pavo no dure mucho.

Otro día seguiré con este tinglado de la paternidad, para el que nadie estamos preparados.


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