miércoles, 7 de agosto de 2013

UNA GOTA DE AMOR LLAMADA "VINAGRILLAS"

Ricardo Vitorica Garagorri, alias "vinagrillas"


 

Jajaja, no eras un león, eras un abuelito dulce y cariñoso, por lo menos conmigo, eso si, te convertías en león cuando alguien se metía conmigo por tomar la leche con tetina con cinco años, ya me vale.

Parece mentira como se quedan grabados algunos recuerdos, yo sentada en tus piernas en el porche enganchada a un vaso grande con la tetina puesta y cuando acababa, tu cantando jotas y yo haciendo la guitarra. Buenos y maravillosos recuerdos, abuelito, porque fuiste mi abuelito.

Me parece estar viéndote, con la cintura de los pantalones debajo de la barriguilla, con aquel bastón al que Miguel y los amigos tenían más miedo que a un nublao. Ainsss, ¿te acuerdas cuando me caí en la cal? yo, perfectamente, no se de donde sacaste las fuerzas para subirme en volandas a la cocina y, en aquella pila grande, me empapaste, eso si, ni quemadura, ni nada. MI HÉROE. 

Las trampas que te hacía amachu jugando a la brisca, porque no le gustaba y, los puntapiés bajo la mesa que me daba cuando la veía, para que no dijera nada. Dios, que bellos recuerdos. Y, tú, que te acostabas y te levantabas con las gallinas, cuando viajábamos a Valma, allí estabas esperando fuera la hora que fuera, eso si, en pijama para disimular. Mi queridísimo vinagrillas, mucha de la paciencia que tengo la aprendí de ti, porque conmigo fuiste tremendamente paciente y muy cariñoso.




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