Quizá esta gota de amor sea la más difícil de explicar. Apenas te conocí, pero te he sentido junto a mí toda la vida.
María Estela, mi hermana (y Suri, por supuesto, nuestra guardiana).
Querida María Estela, se por mami que te pasabas el día junto a mi cuna desde que nací, quizá por eso y, a pesar de haberte convertido en angelito cuando yo tenía 8 meses, te he sentido y añorado toda mi vida. Recuerdo el día que le dije a mami cuanto te añoraba y, fue cuando me dijo que no te separabas de mi. Me gustaría tanto que estuvieras aquí, en cuerpo, me refiero, el espíritu ya se que estás, ya.
Y, tu sobri, lleva tu nombre, pero es tan trasto como yo, vamos que tu eras un angelito y yo un diablillo (de los buenos, ¿eh?). Mi dulce y amorosa gotita de amor, María Estela. Te quiero mucho.

No hay comentarios:
Publicar un comentario