lunes, 21 de abril de 2014

MI CRISTO AMADO

Caminando sin rumbo fijo; la mirada perdida en un horizonte cada vez más lejano

Peregrinando por una tierra cada vez más desconocida, volví mis pasos hacia mi origen; llegué a Balma, recorrí la avenida de las Encartaciones, subí por el Puente Viejo, andaba con soltura y alegría sabía donde me llevaban mis pies.

El Paseo, ese paseo cuya primera piedra puso mi bisabuelo; la FEVE, el frontón nuevo y, por fin, Tenerías arriba, llegué al cementerio. 

Visité la tumba familiar, por respeto a sus restos, ya se que no están allí, y, Tú, mi dulce Señor, tirabas de mi hasta tu capilla. Esa capilla que con tanto amor cuidó mi bisabuela mientras pudo. Allí estás, dulce Tú Rostro, Tus ojos casi cerrados, miran dentro de mi y, me arrodillo, necesito tu perdón; perdón por las veces que soy cobarde y, te pido que lleves mi cruz un rato; ¡lo que te faltaba!, como si no tuvieras suficientes cruces tal y como está el mundo. Y, Tú, me miras, dulce, silencioso y, lleno de amor me abrazas, me meces en tu regazo y, me das fuerzas.

¿Cuántas veces hago este imaginario camino? sólo Tú lo sabes, mi dulce y amado Jesús. No permitas que me separe de ti jamás, amén.

Te quiero con toda el alma. No permitas que caiga en la tentación, ni en la desesperanza. Aumenta cada día mi fe.




EL DOLOR

El dolor que produce el amor resulta casi insoportable. Después de estos años en los que no me han dejado sufrir tu falta, ahora, con la relativa tranquilidad, me llegó el bajón y, tanto tiempo después desde aquel 14 de diciembre, las lágrimas afloran cada segundo. No, no es depresión, es añoranza, eres mi amor y, no te tengo a mi lado.

En este tiempo, tu lo sabes, he pensado en mi menos de lo habitual, qué ya es decir. Estoy cansada, muy cansada, no puedo, ni quiero luchar más. Cada cual tiene su vida y, yo no se muy bien cual va a ser la mía; ¿soledad?, seguramente; espero que Dios me ayude a acostumbrarme a ella. Stella ya vuela sola, y, no veas como vuela, xD. No quiere verme preocupada, ni triste, ni nada de nada y, ya sabes, lo mío no es el disimulo, así que tengo que pensar qué y cómo hacer; desde luego, decir, decir, mejor estoy callada.

¡Ay ama!, como echo de menos nuestras largas conversaciones, nuestros paseos, nuestro estar siempre juntas. Fuiste y sigues siendo mi mejor amiga. Cuánto echo de menos tus mimos y caricias, xD. Sabías cómo estaba con una simple mirada.

Papi, me acuerdo mucho de ti, cuando venías tan cansado que te quedabas dormido en la punta de un alfiler y, no había forma de despertarte; ahora lo entiendo perfectamente. Gracias. 


sábado, 5 de abril de 2014

¡CÓMO PASA EL TIEMPO!

Hace un montón de tiempo que no escribo. No por falta de ganas, el tiempo que vuela de forma loca.

Lo cierto es que en estos meses ha ocurrido de todo y, mucho regular o malo, pero al final, el resultado ha sido bueno. Aunque parezca que esto es lo importante, como todo el mundo dice, mientras lo estás viviendo se hace muy cuesta arriba. 

El resultado que se podría esperar de tanta mala idea y maldad por parte de algunas personas, es el odio, pero, no, para nada; mi sentimiento es de profunda lástima. Lástima por ellas, cuando se tiene conciencia no es fácil de acallar, al menos yo, a la noche, repaso mi día y, sí he hecho algo mal procuro enmendarlo al día siguiente; ¿de que vale engañar a los demás aparentando una fe, una bondad y una altitud de miras que no se tiene?, yo creo que de nada.

Por otro lado, en estas épocas malas una ve los amigos que son de verdad y, ciertamente, doy gracias a Dios, porque son muchos los que nos han ayudado, animado y, estado ahí con una palabra de amor y lo que hiciera falta. Verdaderamente, mi chikita y yo estamos muy bien acompañadas.

A lo que iba, pasaron las navidades, con lo que tienen de maravillosas y de añoranzas, que ya son muchas y, pasó el primer trimestre de este 2014; ahora toca trabajar a tope, la trimestral, la renta, etc. y gracias a Dios que hay trabajo, no me importaría tener más. 

Y, se nos echó encima la Semana Santa, época en la que añoro tremendamente mi tierra, mi Balmaseda, del alma; hace mucho que no voy, espero poder hacerlo este verano y, una vez haya dado ese primer paso de volver y tragarme todas las añoranzas, creo que podré ir en Semana Santa, tantas emociones sería incapaz de asumir; ya lo dice mi hermano, "en verano, mejor, para no emocionarte tanto"



¿Cómo podría ver a mi Santo Cristo del cementerio sin llorar a mares? Imposible