El dolor que produce el amor resulta casi insoportable. Después de estos años en los que no me han dejado sufrir tu falta, ahora, con la relativa tranquilidad, me llegó el bajón y, tanto tiempo después desde aquel 14 de diciembre, las lágrimas afloran cada segundo. No, no es depresión, es añoranza, eres mi amor y, no te tengo a mi lado.
En este tiempo, tu lo sabes, he pensado en mi menos de lo habitual, qué ya es decir. Estoy cansada, muy cansada, no puedo, ni quiero luchar más. Cada cual tiene su vida y, yo no se muy bien cual va a ser la mía; ¿soledad?, seguramente; espero que Dios me ayude a acostumbrarme a ella. Stella ya vuela sola, y, no veas como vuela, xD. No quiere verme preocupada, ni triste, ni nada de nada y, ya sabes, lo mío no es el disimulo, así que tengo que pensar qué y cómo hacer; desde luego, decir, decir, mejor estoy callada.
¡Ay ama!, como echo de menos nuestras largas conversaciones, nuestros paseos, nuestro estar siempre juntas. Fuiste y sigues siendo mi mejor amiga. Cuánto echo de menos tus mimos y caricias, xD. Sabías cómo estaba con una simple mirada.
Papi, me acuerdo mucho de ti, cuando venías tan cansado que te quedabas dormido en la punta de un alfiler y, no había forma de despertarte; ahora lo entiendo perfectamente. Gracias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario