No quiero acostarme con la pena tan grande que tengo, así que anoto una de mis últimas tonterías, que son muchas las que hago.
Con un dolor de espalda que no quitaba con nada y, ante la imposibilidad de hacer ejercicios para mejorarla (estaba más dura que una plancha de hierro), me fui al médico; por Dios, según me rozó pegué un bote y un alarido. El diagnóstico viene a ser algo así, como que en lugar de músculos tengo "rastas" (de lo liaos que los tengo), esto provoca que en lugar de columna vertebral, tenga una especie de "raspa" de pescao en muy mal estado. Andaba yo contándole lo que no podía tomar porque hay medicamentos que me dejan grogui y lo que si, cuando me dice que necesito "vitamina sol"; de verdad, en aquel momento creí que el pobre debía de estar agotado, pero no, la receta iba en serio. ¡Ojo! me manda a mi a tomar el sol, estaba yo negando con fuerza (cabeza en señal de no, no y no), cuando un catacrac en el cuello me trajo a la cruda realidad, "VITAMINA SOL". Ay ama!, no me gusta nada, veo el sol y ya tengo calor, etc, etc, etc,. Y, él galeno, inflexible, así que nada con semejante receta junto a la de mi anti-inflamatorio habitual me vine cavilando cómo haría yo semejante cosa.
Al día siguiente, manos a la obra, crema protectora que compró Stella y, no creo que la esté haciendo mucho efecto, puesto que la tengo aquí, flis flis con agua, bañador y toalla, xD, no me había tumbado y ya me había mojado con la manguera, aquello era misión imposible. Así que con las mismas para dentro. Pero, claro, yo tenía que tomar el sol, así que recordé la piscina que me organicé en Balma y, ale, a buscar en elcorteingles online; ¡zas! allí estaba una piscina desmontable, con un tamaño majo, dos x dos, para tomar el sol metidita en un poco de agua, no necesitaba mas. Me armo de valor y me voy al Corte, el autobús estaba más frío que mi congelador, íbamos una señora, abrigada como para ir al polo y yo (manga corta, pantalón corto, etc, vamos, nada preparada para el vieje en congelador) ya empezaba la cosa mal, ea, me bajo del bus y un calorrrrrrrrrr, el Corte, otro congelador; después de subir a la planta doce mil, más o menos, me dicen que es en el otro edificio, ay ama!, otra vez al calor, por fin en la planta doce mil menos una, encuentro la piscina, solo quedaba una y, la cogí, xD. Esto era el domingo, vine peor que mala con tanta congelación, así que deje el montaje para el lunes. Cuando caía el sol, yo empezaba con el montaje del invento, terminé de noche, así que dejé la primera dosis de vitamina para el lunes; noooooooooo, Murphy, se fijo en mi vida, fijo, nublao, estaba nublao, así que mi primera dosis la tomé el martes y, así voy, todos los días a las cinco, como los toros, me siento en una piscina con cuatro centímetros de agua y aguanto media horita, espero que con eso sea suficiente.
Y hasta aquí la última de mis super-tonterías.
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